Durante dos años, el trabajo ministerial en el Ministerio de Niños se enfocó en la capacitación y el mentoreo constante de maestros y líderes de cada iglesia, fortaleciendo su formación espiritual, pedagógica y ministerial. A través de entrenamientos, talleres y acompañamiento continuo, se consolidaron equipos comprometidos, capacitados y alineados con la visión, promoviendo un servicio de calidad y un crecimiento integral en la atención a la niñez.
Asimismo, se realizaron visitas permanentes a cada territorio, desarrollando festivales de evangelismo infantil y actividades formativas, impactando a niños y familias con el mensaje de salvación. Estas acciones fortalecieron la presencia de la iglesia en la comunidad y contribuyeron al crecimiento espiritual y ministerial, dejando bases sólidas para las futuras generaciones.